Como
bien ganancial, este sería el fractal del Elemento Aire más claro por el que se
expresa ese sentimiento meritorio de la ganancia terrenal, o bien de la escena
en la que el llamado sacrificio y resignación tanto han condicionado la mente
del hombre sensible a los designios de Dios, de acuerdo a dogmas y doctrinas.
Sería este Aire Dador pues, el que dimana el flujo de la teórica ganancia que
sobreviene de las directrices transpersonales del Alma. Para que se comprenda
mejor, diremos que el Aire Dador activa la necesidad de la mente sobreviviente
en sus propias creencias el flujo constante de paz y armonía que no es capaz de
alcanzar en la dimensión de la encarnación. Es el Aire que dignifica todo
aquello que la mente ha absorbido, creído, considerado, obedecido y cauterizado
en sus células y que ha creado una pátina opaca que lo separa de su corazón. A
través del Aire Dador, esa pátina puede ser disuelta para que la mente
amplifique su visión y se permeabilice para dejar que se filtre el bien
ganancial que de otro modo es imposible dejarlo llegar.
Temple Inanna